domingo, 28 de octubre de 2018

Dame una razón para pensar que no es verdad. No puede ser. En aquel tiempo sólo existía la felicidad, y el sol. Y la complicidad. Ahora estoy confuso, no puedo creerlo. Supongo que tienes el derecho a hacerlo. Puede que a veces haya sido demasiado ingenuo, o me haya mentido aún sabiéndolo. Yo... te escribo y te siento, pero ya no es igual. Siempre has sido hermética y ahora. No sé qué pensar. Realmente me lo has insinuado, o estoy perdiendo la razón. ¿Puede que sea todo un inmenso error? Y en tal caso, ¿qué puedo hacer? He de seguir, y olvidarte poco a poco. Como tú quizás ya has hecho. Lo mejor es no sentir, al menos para mí. Buscar otra vida sin necesitarte, encontrar la felicidad en un libro, o en un paisaje. Porque, se trata de la reciprocidad, ¿no? O de la dualidad. Bueno, no es algo que pueda definir, pero sé cuando no funciona. Está bastante claro, me lo estás haciendo saber desde hace tiempo. Me he resistido a aceptarlo, y aún lo hago. Pero estoy sin fuerzas. Ya no puedo continuar con esta dependencia, casi imaginada. Creada sobre breves encuentros y toda una eternidad, cuando te miraba a los ojos tan cerca que me perdía en ellos. Cuando veía tu alma deseando amar.

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