El día que nunca llega es ayer.
Puedes hacer cualquier cosa. Si vas a algún lugar, o cambias de dirección, o por el contrario regresas, puedes hacer cualquier cosa. Incluso recordar cómo, y esperar dónde, y soñar con.
La libertad. Te lo da todo, te lo quita, te lo vuelve a ofrecer. Si yo fuera un leñador y no hubiera bosque, la madera sería el mar. Si no hubiera horizonte. Y pensar en la noche, sobre un deseo, sobre una posibilidad.
El día que siempre espera es hoy.
El don de agradar. Puedes cambiarlo todo, ser diferente, permanecer igual siempre. Conocer a quien nunca conocerás, olvidar a quien siempre te olvidará.
lunes, 11 de mayo de 2009
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